La ansiedad es un mecanismo de supervivencia. El problema no es sentirla, sino vivir en ella.
Cuando se vuelve persistente aparecen:
- Taquicardia
- Pensamientos anticipatorios constantes
- Tensión muscular
- Sensación de pérdida de control
El trabajo psicológico no elimina la ansiedad, sino que enseña a regularla. Aprender a identificar pensamientos automáticos, trabajar la respiración y cambiar patrones conductuales reduce su impacto real.